El nombre puede parecer excesivo pero es más que acertado por varias razones: se prepara en frío y, salvo en su versión infantil -que requiere horno-, ninguna otra fuente de calor es necesaria; lo he dedicado a la festividad de la Inmaculada Concepción de María, patrona de España y de la fiel Infantería y que hoy celebra la Iglesia; y su aspecto es el del cuerpo médico de la trinchera del frente. Pero está de muerte, además de ser para economías de guerra.
Salen las cantidades un poco a ojo, aviso.
Ingredientes:
1 kg de carne picada de vacuno
1 cebolla grande
Tres dientes de ajo
Perejil fresco
Pimienta
Sal
1 huevo
Un chorrito de aceite balsámico de Módena
Otro de salsa de soja
Un dedo de vodka o aguardiente
1 limón o una lima
Por partes: picamos muy fino, muy fino los tres o cuatro dientes de ajo, la cebolla y el perejil -que ha de ser fresco para que nos añada clorofila-. Lo ponemos todo en un bol de cocina hemisférico -es decir, uno que no tenga el fondo plano porque vamos a tener que mezclar los ingredientes-, junto con la carne, el huevo, la pimienta (bien de pimienta) y la sal. Hemos añadido los sólidos. Mezclamos todo bien con un tenedor hasta que nos haga una pasta. Estará espesa, así que vamos a ir añadiendo líquidos. Primero el de Módena, un chorrito, sin exagerar. Un par de vueltas de tenedor. Ahora la salsa china, tracatá y otro par de vueltas de tenedor en el bol. El dedal de vodka puede aumentarse a dos dedales al gusto del consumidor y, finalmente, un buen chorro, abundante, de limón o lima. Ahora se entenderá lo de la enfermería de campaña. El resultado final es un magnífico Tartar que ha de comerse crudo. Vamos a remover todo bien y a dejar que macere un rato (hay que ponerle una calle en Madrid al que inventó la palabra maceración). Por llevar vinagre, vodka y limón, la maceración es una forma de cocción y no necesita fuego. Nuestro plato, delicioso y no apto para vegetarianos ni corazones remilgados, está listo. En caso de que se nos haya ido la mano con los líquidos siempre podemos agregar un poco de pan rayado para espesar la masa. Y, como en todas las casa debería haber algún niño, para estos podemos separar un poco de nuestro tartar y, engrasando un poco un molde de horno, dejarlo cocer a 200© durante 10 minutos con alguna decoración en queso para que gratine. No suelen protestar.
PD. A este post le añadiré fotos paso a paso cuando lo prepare en casa
domingo, 8 de diciembre de 2013
Plato de la trinchera
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jueves, 5 de diciembre de 2013
Audio programa 'Lo hablamos el sábado'
Audio del programa 'Lo hablamos el sábado' correspondiente al sábado 2 de noviembre de 2013 en el que con Carlos Rodríguez, jefe nacional del sindicato TNS y Jesús Muñoz, jefe nacional de Comunicación y Prensa del Sindicato TNS sobre la figura de Ramiro Ledesma Ramos, fundador delas Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (JONS)
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sábado, 23 de noviembre de 2013
Haiku a los conquistadores de voluntades
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viernes, 22 de noviembre de 2013
Audio programa 'Lo hablamos el sábado'
Audio del programa 'Lo hablamos el sábado' correspondiente al sábado 26 de octubre de 2013. Hablamos con Carlos Rodríguez, jefe nacional del sindicato TNS y con Francisco José Alcaraz, secretario general del Voces Contra el Terrorismo sobre la excarcelación de etarras tras la derogación de estrasburgo de la 'doctrina Parot'Audio
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VCT
Nacionalización de la banca (II)
Dejando
aparte las acciones jurídicas que tuviesen que llevarse a cabo y
que, en ningún caso, pueden considerarse insalvables, el proceso de
nacionalización de la banca llevaría aparejadas la toma de
decisiones en ciertas materias. Digo que en ningún caso pueden ser
consideradas de insalvables puesto que es la soberanía nacional lo
que está en juego, el buen gobierno de la nación y la prosperidad
de sus ciudadanos.
Por
partes.
Como
decíamos, la principal virtud de un banco es el ser motor de la
economía nacional. En el caso de la banca privada, lejos de lo que
creen muchos, su principal función también es esta, con
independencia de la legítima obtención de beneficio para sus
accionistas. La concesión que da el Estado a los bancos para la
realización de esta actividad tiene como contrapartida el que la
sociedad en su conjunto se beneficie de la posibilidad de conseguir
crédito para su desarrollo económico a precio razonable y sin caer
en la usura ni en la estafa. Si alguna de estas dos circunstancias se
diesen, es potestad del Estado nacionalizar un servicio que en manos
privadas no reporta beneficio alguno a la sociedad, antes bien la
daña. Es el caso en el que nos movemos y escándalos sobre el
particular saltan a diario a las primeras páginas de todos los
diarios.
El
Estado puede por tanto tomar dos decisiones: puede dejar que los
bancos sigan estafando a los ciudadanos y a la nación en general, y
puede decidir tomar cartas en el asunto y nacionalizar las empresas
de crédito. Lo que no puede de ninguna de las maneras es tomar las
riendas para socializar las pérdidas y, una vez puesto al día el
banco en cuestión, saneado y rentable, ceder la explotación de su
beneficio a un particular y, sobre todo, si este particular era el
gestor del banco previo a su rescate.
Nacionalizado
un banco, sería coherente pensar que, en libre competencia, ningún
otro banco privado pudiera dar crédito más barato ni ofrecer
condiciones más ventajosas que el propio banco nacional. Pero si lo
hubiese no hay porqué pensar que no pudiese obtener beneficio con su
actividad, sin duda, mucho menor que el que ahora obtiene. De tal
manera que, si la prestación del servicio puede ser atractiva para
un banco, no habría impedimento para su presencia. Sería la ley de
mercado, la ley de la oferta y la demanda, la que haría que una
empresa cualquiera decidiese financiarse a través de la banca
pública o de la nacional. Y, supongamos, que, con el tiempo, la
banca privada no viese beneficio alguno para operar en España,
¿dejarían de tener por eso las empresas necesidad de financiación?
Creemos que no. Y creemos de igual manera que no pasaría nada porque
en España hubiese un sólo gran banco nacional, como lo es el Sareb,
pero en bueno.
Muy
bien, ya tenemos nuestro 'Banco Nacional' (lo llamaremos así por
comodidad) operando, dando crédito y financiando proyectos
empresariales que producen beneficio a empresas y particulares,
generando empleo a través de la actividad económica relanzada y
revitalizada, ocupando todos los sectores económicos del país.
Produciendo, produciendo y produciendo. Cubiertas las necesidad
propias de producción, un país como España, rica en todos los
sentidos, en todos los ámbitos, rica también en el genio de sus
empresarios y de sus trabajadores, se vería en la necesidad de
exportar sus productos y, tal vez, otras capacidad de nuestro 'BN'
sería necesaria que entrase en juego. Pero eso será materia de otro
artículo.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Nacionalización de la banca (I)
Hay un tema recurrente. Un tema que, su simple enunciado, te sitúa automáticamente en el redil de los indeseables piojosos antisistema. No es otro que la nacionalización de la banca. Es tanto como decir que Dios no existe en el cónclave de sucesión del Papa; te echan de allí, seguro. La herejía liberal es muy grave. Lehman Brothers, Goldman Sach o Merrill Lynch no son Boeings estrellándose contra las Torres Gemelas de Nueva York; son bombonas de butano en una corrala del XIX en un viejo barrio castizo. No son anomalías del sistema bancario, rarezas en la segura profesión de prestamista, ni víctimas de un momento puntual de la historia y de la insaciable voracidad de enriquecimiento de un grupo de negratas en una zona residencial con pistas de bascket y canastas para negratas. No, Lehman Brothers, Goldman Sach, Merrill Lynch, Bankia, CajaSur, Caja de Ahorros del Mediterráneo y tantas y tantas otras entidades financieras son la esencia del sistema liberal capitalista, los patronos, los pistones del motor de combustión de la economía de mercado.
No vamos a analizar una vez más la crisis de las subprimes porque sitios hay a patadas en internar para conocer los antecedentes, los hechos y las consecuencias de una crisis de proporciones globales.
Pero en una economía inmoralmente globalizada, lo que sucediera en EEUU tendría repercusión, naturalmente, en una pequeña, acomplejada y seguidista economía española, empeñada en aquellos años en copiar cuanto pudiese la economía del hermano americano. Que allí se concedían créditos sobre el 100% o más de la tasación de un inmueble, aquí, en plena fiebre de especulación inmobiliaria, en el reino del ladrillo, las hipotecas se hacían a 40 años y sobre las tasaciones más disparatadas, sin importar la capacidad real de endeudamiento del comprador. Así, una vez que reventó la burbuja, España destapó un agujero que se tragaba toda posibilidad de recuperación a futuro y se ponía a la cabeza de los países más endeudados del mundo.
De la misma manera que hablamos de la crisis subprime, empezamos a hablar de la prima de riesgo. Muchos no sabíamos lo que era y algunos seguimos sin saberlo. Luego el que si te rescato, que si no te rescato; que Alemania esto y Alemania lo otro...y los recortes, los brotes verdes y la luz al final del túnel.
Es la mentira liberal para tenernos entretenidos y no analizar en toda su extensión una realidad: los bancos crearon una crisis de la que obtuvieron beneficios. Conclusión: no fue una crisis ni económica ni financiera; fue una estrategia comercial. La miseria, el hambre y la ruina que han dejado a su paso son el resultado de la rapiña perpetrada por los que planificaron los escenarios de crisis.
Cuando cayó el sistema (aparentemente), hubo incluso líderes mundiales, como el presidente de la República Francesa entonces, Nicolas Sarkozy, que afirmaron que había que ir a una refundación del capitalismo, que hablaron de crisis del sistema liberal capitalista. Empezamos a hablar del sistema financiero como sector estratégico y, como tal, susceptible de ser tratado con guante blanco, esto es: rescatable. No podíamos dejar que los bancos asumiesen el coste de su usura porque eso supondría tener que cerrar, dar quiebra. La quiebra de un banco no podía ser tratada como la quiebra de la industria energética o metalúrgica (para entonces, los sucesivos gobiernos democráticos ya se habían encargado de que la industria pesada estuviese en manos privadas -la rentable- o desaparecida -la deficitaria). Su caída suponía el colapso del sistema, que la pequeña y mediana empresa no recibiese el crédito que necesitaba para su funcionamiento, que los particulares no pudiesen seguir endeudándose y consumiendo. Dado el relevante papel que le tocaba asumir, todos aceptamos lo inaceptable: había que rescatar a la banca.
Para sanear el sistema financiero el Gobierno se puso el traje de árbitro y montó el Sareb, banco malo, contenedor de la basura tóxica de depósitos impagables. Y empezó a financiar con ese Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria a las miles de cajas, bancos y fondos de inversión que aportaban luminosos a nuestros bajos comerciales. Primero sacamos del pozo a Caja Sur; la última fue Bankia, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid que, allá por el XVII fundase el Padre Piquer para alivio de menesterosos y que se había convertido, de la mano de enchufados niños pera en patio de monipodio para trapicheos electorales, pago de favores y Gürtels varios. Los políticos ayudaban a quienes les habían ayudado y financiado juergas y mariscadas democráticas. El Estado tomaba las riendas de las sociedades díscolas para, con el esfuerzo de todos, nacionalizando la deuda, sacarlas a flote. Se nos decía que era para el bien de todos. Todos hemos contribuido con nuestros esfuerzos a hacer rentables sus cuentas de resultados. Pero, a cambio de qué?
Todo tendría sentido si el 'Banco Nacional' hubiese servido para garantizar el crédito y el flujo de capital para mover la maquinaria patria. Pero no era ese el fin. El fin, en realidad, era volver a hacer atractiva la empresa y poder cedérsela a algún amigo que pueda explotar los beneficios. En definitiva, que se pueda volver a soñar con un nuevo renacer del ladrillo, de la financiación de hipotecas, del sueño de la especulación inmobiliaria. Los bancos, en el sistema capitalista, no están hechos para crear riqueza sino para amasarla. El paraíso capitalista es el paraíso fiscal del dinero negro en sociedades opacas en islas del Caribe. Es la cueva del tesoro del pirata Drake. Es el jet privado de uno a costa de la miseria y el desahucio de miles.
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martes, 19 de noviembre de 2013
Audio programa 'Lo hablamos el sábado'
Audio del programa 'Lo hablamos el sábado' correspondiente al sábado 19 de octubre de 2013. Hablamos de la suciedad de Madrid, días antes de que se iniciase la huelga de basurasAudio 1
Auidio 2
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